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domingo, 18 de septiembre de 2016

De paseo por Ikea... equivalente al tour de Francia pero más divertido


Entre lo práctico y lo absurdo

Si, práctico y absurdo son dos palabras que describen a la perfección a Ikea, ese grande de los muebles suecos y sus largas instrucciones. Pero tranquilos, esto no es ni mucho menos una crítica. Yo soy una enamorada del Ikea. Ayer fue mi día de suerte, convencí a mi chico para que me llevara al allí.

Hay que puntualizar que yo siempre tengo ganas de ir al Ikea, que todo de allí me gusta, que todo me hace falta y que todo tiene cabida en mi casa. Mi querido novio no opina lo mismo, claro está.
Pero con la llegada del nuevo catálogo no le quedó más remedio que asumir que el día había llegado. Después de un chasco con el portátil necesitaba un poco de alegría. El Ikea es un buen equivalente al chocolate.
Eran sobre las 18:30 más menos cuando nos subimos al coche hacia nuestro destino. Tengo que decir que yo llevaba preparada mi lista de la compra en la página web de la misma y es que había visto unos cuadernos que eran toda monosidad. Podéis ver que no engaño, son todo monería.

Hicimos nuestro particular Tour de Francia siguiendo el caminito gris y flechas blancas (que han puesto para que nadie se pierda y se quedé allí dando vueltas como si de un laberinto se tratara). En ese camino hicimos compras, todo para la cocina. Carece de total interés porque no había nada monoso en el interior de aquella incomoda bolsa amarilla.
Y entonces llegamos. Allí estaba aquel estante lleno de cuadernos. ¿Bonitos? Si. ¿Prácticos? Regular. ¿Absurdo? Regular. ¿Necesario? Regular, también. ¿Qué si los compré? Por supuesto.
De todo lo que llevaba en mi lista solo me traje para casa el pack que veis en la foto de arriba. Productos de papelería del Ikea Cuando llegué allí lo que vi no era lo que esperaba. Los cuadernos eran muy pequeños y no hablo de tamaño sino de grosor. Se quedan pequeños, por lo que no voy a poder usarlos para escribir alguna de mis novelas, que era mi idea. Ni siquiera como relato corto. Pero tranquilos todos. Ya le he dado un uso. Al menos a dos de ellas.
Ahora que me he comprado el portátil son tropecientas mil las contraseñas y perfiles que piden para hacer cualquier movimiento. Y mi memoria ya no da para mucho más. Es por ello por lo que he escogido el cuaderno de la izquierda. El formato es el mismo que el de los otros tres. Solo lo diferencia la portada. Este primer diseño es mucho más sobrio y desesperante. El dibujo se trata de líneas horizontales de un color rosa que no se como describir porque es... extraño. Es uno de esos colores que van acompañados o de otro color o de un adjetivo: estilo rosa fucsia, azul cielo, gris plata, etc, etc, etc...
Para el cuaderno del medio aún no tengo nada pensado, pero tranquilos, algo se me ocurrirá. Yo siempre tengo algo que apuntar. Y es que es lo que tiene tener mala memoria... Este cuaderno es el que más me gusta. El color de fondo es gris y liga a la perfección con los lunares en tonos rosas que lo decora.
El tercer diseño es el cuaderno de las redes sociales. Y su diseño es el más trabajado. Comparte con el anterior el tono gris del fondo, aunque mucho más oscuro. El dibujo en sí está formado por triángulos y rombos de los mismos tonos que los lunares del cuaderno anterior.

Mi conclusión con esta compra es positiva. Me gustan los cuadernos y todos aquellos productos que están entre lo práctico y lo absurdo. Si compartes gustos conmigo, corre y cómpralos.

Y si vas al Ikea no dudes en llamarme, que me voy contigo.







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