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martes, 15 de noviembre de 2016

Ya estoy aquí...


Si habéis leído últimamente mis redes sociales sabréis que estas últimas semanas han sido una completa locura. Desde que empezaron los últimos preparativos para el lanzamientos de Quererte mi vida ha sido un verdadero caos. Os prometo que he intentado sacar tiempo para seguir adelante con el blog, pero ha sido completamente imposible. De un tiempo atrás hasta ahora siento que los días duran menos, mucho menos. El caso es que no he podido pasarme por aquí. Tengo un par de entrevistas pendientes de dos escritoras maravillosas que os encantarán, pero eso tendrá que ser en otro momento. Hoy estoy aquí para darme las explicaciones y contaros todo lo que ha ocurrido en estas semanas de ausencia.

Tema 1. La portada.
No os hacéis una idea de lo complicado que es elegir una. Desde el principio tuve claro lo que quería, pero por unas cosas o por otras tuve que ceder y elegir otra. Cuando ya la tuve elegida y llevaba meses con ella lista para que entrada en diseño descubrí una portada muy parecida en televisión. Tan, tan parecida que no dude en cancelar el proceso. Y es que, quien estaba usando la portada era un pez muy gordo con quien pelear. El proceso de busca y captura de imágenes para mi portada volvía a comenzar. Elegí una nueva imagen, pero en el momento de diseño era prácticamente imposible sacar algo positivo de tal imagen. Cansada de tantos problemas me decidí por apostar por mí y mi primera decisión. La portada habla por si sola. Me gusta, me gusta su elegancia. Me gusta todo de ella.

Tema 2. La maquetación y la corrección.
Rápida, limpia y precisa. Aunque se hizo esperar y casi me da un ataque de nervios porque el día de la presentación se acercaba sin pausa, todo salió a pedir de boca. El tema dos pasó de ser un problema a una solución en cuestión de horas.

Tema 3. Impresión y recibo de libros.
Tema escabroso este. La impresión parecía que nos iba a dar más problemas de los que necesitábamos, y es que el día de la presentación se acercaba más rápido de lo que esperaba. Era una situación extraña porque se me hacía eterno el termino del libro y sin embargo, los días pasaban con premura.
Una vez finalizada la impresión (jueves, dos días antes de la presentación), teníamos que recibir los libros. Un viaje Málaga- Madrid no parecía muy complicado, pero lo iba a ser y lo fue. Los libros serían recibidos el viernes por la tarde, pero a última hora recibimos la noticia de que los libros no llegarían hasta el sábado por la mañana y en la misma librería. ¡De locos! ¿Y si no llegaban los libros? ¿Qué ocurriría con la presentación? Familiares y amigos habían viajado hasta Madrid para acompañarme en un día tan importante como el día de mi presentación.
Entorno a las 9:30 de la mañana me encontraba en las inmediaciones de la librería donde se celebraría el estreno. La imprenta había prometido que los libros estarían disponibles entre las 9:00 y las 10:00 de la mañana y ya eran más de las 9:45 y no había noticias del repartidor.
Me temía lo peor. Los nervios me estaban comiendo, creo que en algún momento de la mañana dejé de respirar o de sentir cualquier cosa y es que me encontraba en la calle, a menos de cinco grados y en mangas de camisa. No entré en calor hasta que vi a una furgoneta (no diremos marcas de transporte) que se detenía frente a la entrada de la librería. Solo quedaba que el repartidor confirmara que venía con mis libros. Y si, venía con mis libros. La sangre volvió a recorrer mis venas, por lo que el calor regreso a mí para desaparecer al instante, es lo que tiene el invierno, que da frio.

Firma de papeles, abriendo caja y tres, dos, uno... el libro estaba en mis manos. No sabría describiros lo que sentí cuando lo vi por primera vez. Muchos lo comparan con un parto, el nacimiento de un hijo. Yo no soy madre, por lo que no puedo comparar. Lo que si os puedo decir es que el momento en que lo tuve entre mis manos volví a respirar, sentí alegría, satisfacción. Los que hayáis pasado por esto sabréis a lo que me refiero. A los lectores... todos tenemos un sueño. ¿Conocéis esa sensación de  que habéis llegado a la meta? Eso es lo que sentí yo. Recordar ese sentimiento y trasladaros con vuestra imaginación a una librería en pleno Madrid, coger el libro entre vuestras manos, pasear vuestros dedos por la portada, abrir el libro, oler sus páginas y permitir que las lágrimas abandonen vuestros ojos. Si... así estaba yo la mañana del sábado.

Aquí pasamos al tema 4.

Tema 4. Dejarlo crecer.
Solo han pasado tres días desde la presentación y son muchos los mensajes que he recibido para saber como conseguir el libro. (Aquí tengo que pediros perdón, daros las gracias y pediros también, un poquito de paciencia. Los libros están agotados, por lo que habrá que esperar a que la nueva impresión esté disponible). Mi sueño no ha hecho más que empezar. Ahora es momento de que mi pequeño tesoro camine por si solo y así dejarlo crecer. Todo esto acaba de empezar, no ha hecho más que empezar. Estoy viviendo un sueño, un sueño que nunca pensé que me iba a dar tanta alegría.

Y para que esto siga en marcha tengo que empezar a trabajar. La segunda parte de la trilogía tiene mucho trabajo por delante. Quiero que el próximo marzo esté en vuestras manos y para eso tengo que ponerme a trabajar.

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