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martes, 4 de abril de 2017

¡Entrevista!

Conociendo a Raquel Cruz

Y como lo prometido, es deuda, aquí estoy de nuevo, una tarde más escribiendo para ti. Si ayer volvían las tardes de reseña con El chico del violín hoy es momento de dar la bienvenida a las tardes de entrevista con la autora de esta novela: Raquel Cruz.
Como escribí ayer, no hace más que unos días que conozco a Raquel. Una amiga en común hizo un llamamiento a través de Facebook para apoyar a esta escritora y a su nueva novela. Muchos blogueros, entre los que me incluyo, nos ofrecimos a ayudarla y hoy podemos celebrar que El chico del violín se ha colado en el Top 100 de Amazon. ¡Enhorabuena Raquel!

¿Tienes ganas de leer la entrevista? Pues no lo demoro más. Toma asiento y disfruta. ¡Empezamos!


Hablemos de ti y de tus obras.
1.     Hola, ¿qué tal? Cuéntanos con quien hablamos hoy. ¿Quién eres?
  Soy Raquel Cruz, una chica tranquila y sencilla.

2.   Queremos conocer tu vida como escritora, ¿cómo empezaste a escribir? ¿Sucedió algo especial para que ese don despertara en ti?
Empecé hace ya unos añitos, cuando de repente tuve la tentación de plasmar una de las tantas historias que se me pasaban por la cabeza y desde entonces no he parado. Pero en realidad desde pequeña he tenido una gran imaginación y he disfrutado más con un buen libro, que correteando por ahí con una pelota.

3.     ¿Qué significa para ti escribir?
        Un desahogo, una manera de purgar mi mente y de vivir otras vidas.  

4.     ¿Qué género escribes? ¿Por qué?
Escribo romántica porque me encanta hablar sobre sentimientos y amor, pero estoy abierta a probar otros géneros.

5.     Háblanos de tus novelas y sus personajes, ¿qué hay de especial en cada uno de ellos?
Dana, la protagonista de mis dos anteriores novelas, siempre será muy especial para mí porque me identifico con ella. Es decidida, intrépida, no le importa el qué dirán, se rebela contra las situaciones injustas y lo mejor es que está orgullosa de no ser perfecta.
Y luego está John Clayton, el protagonista de mi actual novela. Es un chico que aun teniendo éxito, dinero y reconocimiento, decide romper con todo para hacer lo que de verdad le hace feliz. Me parece de una valentía admirable.

6.     Conozcamos ahora tu trayectoria. ¿Cuántos libros tienes publicados?
 Tengo tres libros y dos antologías.

7.     ¿Dónde podemos comprarlos?
     Todos mis libros están disponibles en Amazon, tanto en formato ebook como en papel.


8.   ¿Cómo has conseguido que tu obra salga a la calle? ¿Cuentas con sello editorial o eres auto publicado? ¿Un poco de los dos, quizás? Cuéntanos, queremos saberlo todo.
La primera novela conseguí publicarla con una editorial y fue muy bonito ver mi novela en grandes superficies como El Corte Inglés, pero las otras dos las he sacado por mi cuenta y por decisión propia. Esta última novela ni siquiera probé a moverla por las editoriales.

9.    ¿Qué tal están yendo las ventas? ¿Podemos hacer algo para ayudarte a seguir creciendo?
Para seguir creciendo es necesario contar con el apoyo de los lectores. Sus comentarios, su participación, que recomienden la novela si les ha gustado, todo eso hace que un escritor vaya subiendo peldaños. 

Habla con tus lectores y posibles lectores, convénceles de que tu obra es la mejor.
El Chico del Violín es una preciosa historia de amor. La verdad es que Shirley y John son una parejita muy dulce que se te mete en el corazoncito y te hacen ver lo importante que es luchar por nuestros sueños. Además, la novela también cuenta con varias anécdotas muy divertidas y tiene unos diálogos frescos y descarados. Había momentos que mientras escribía las escenas no podía parar de reír, y creo que eso es importante porque cuando te lo pasas tan bien creando una historia, se lo transmites al lector.

Ahora que ya te conocemos a ti y a tus libros queremos ir más allá. Segunda ronda de preguntas:
1.    ¿Qué ha significado para ti escribir un libro?
 Es un desahogo maravilloso porque tras meses, incluso años, con esa historia metida en tu cabeza, por fin la ves plasmada en el Word y es como si de repente cobrara vida.

2.    Queremos saber cuál ha sido tu experiencia como escritor, ¿qué puedes contarnos?
Mi experiencia como escritora ha sido fantástica. Ha habido cosas malas, por supuesto, pero sin duda lo bueno pesa mucho más. He conocido a gente estupenda que con el tiempo se han convertido en buenos amigos, he podido asistir a varios eventos literarios y me lo he pasado en grande, he tenido la oportunidad de hacer presentaciones. Y lo más importante, creo que he crecido como persona y escritora.

3.   ¿Eres escritor de brújula o de mapa?
Un poco de ambas, pero quizá soy más de mapa. Siempre me apoyo en un esquema y una cronología. Eso no quita que no haya espacio para la improvisación. No es la primera vez que mientras estoy escribiendo, se me ocurre una idea y tengo que cambiar parte de la trama que tenía en mente.

4.   ¿Qué sueños has cumplido como escritor? ¿Qué te queda por cumplir? ¿Alguna meta a alcanzar?
 Mi sueño se cumplió el día que tras años de esfuerzo y paciencia, conseguí ver mi primera novela en las estanterías de las principales librerías del país.
Mi meta es seguir progresando para crear historias cada vez mejores que lleguen al corazón del lector.

5.     ¿Estás escribiendo algo en este momento?
 Lo cierto es que estoy indecisa. No sé si escribir la tercera parte de la saga El Arcángel de Luz, retomar una novela que empecé hace tiempo o empezar una nueva historia new adult. Según vaya viendo la acogida que tiene El Chico del Violín, tomaré una decisión.

Además de escritor, también eres lector. Tercera ronda de preguntas:
1.    ¿Cómo eres como lector?
 Desde que escribo he cambiado también como lectora. Ahora me fijo más en los detalles, en el tipo de lenguaje, en la construcción de los personajes. Todo ese tipo de recursos literarios que me sirven para aplicar a mis propias novelas.

2.   ¿Qué lees?
Leo de todo, histórica, contemporánea, clásicos, narrativa, de intriga. El único género que no me gusta es el negro. ¿Y quién sabe? A lo mejor mañana doy con una novela negra que me atrapa y consigue reconciliarme con el género.

3.   ¿A qué escritor sigues?
Uff, ¡son tantos! Admiro y sigo a muchos escritores con los que incluso tengo trato; Alice Kellen, Sandra Andrés, Victoria Álvarez, Kate Danon. La verdad es que hay mucho talento nacional.

4.   ¿Cuál es tu libro favorito?
Los Miserables, de Víctor Hugo. Es un libro precioso que habla tanto de la grandeza como de la infamia del ser humano.

5.   ¿Y un libro que no puedas olvidar? ¿Por qué?
Hace poco leí El Exorcista de Petter Blatty y aún tengo el miedo metido en el cuerpo. La historia de posesión que sufre Regan está contada desde un punto de vista tan profundo, que te deja huella.

6.   ¿Qué es lo último que has leído? ¿O qué estás leyendo en este momento?
Ahora mismo estoy leyendo Herbarium de Anna Casanovas y me está gustando mucho. Lo recomiendo totalmente.

7.   ¿Qué significa para ti la literatura?
Para mí lo significa casi todo. Me ha abierto la puerta a un completo universo que de otra forma no habría podido descubrir. Ha sido mi refugio en muchos momentos malos, mi maestro de escritura, incluso de vida. La mayoría de mis valores y creencias las he sacado de la literatura, y me he convertido en una persona más sabia.

Es hora de mojarse. Cuarta ronda de preguntas:
1.   ¿Editorial, auto publicación, ambas? ¿Por qué? 
Ahora mismo, auto publicación. Publicar con una editorial es muy bonito, pero yo prefiero tener control sobre mi novela y saber lo que vendo exactamente. Eso no quita que en un futuro, si se me presenta la ocasión, me planteé volver a una editorial. Depende del momento y de si me convencen las condiciones.

2.   ¿Publicaciones en papel, digital, ambas? ¿Por qué?
En este caso elijo ambas opciones. Aunque me inclino más por el papel. Me encanta poder coger un libro y acariciar sus páginas. Pero reconozco que el ebook es más práctico y cómodo.

3.   Algo bueno y algo malo de este mundo.
Lo bueno es que aunque a veces parezca lo contrario, aún hay compañerismo y gente que actúa de buena fe. Lo malo es que abundan demasiado el interés, los chismes y el salseo.

4.   ¿Algún consejo?
Ignora a quién te diga que no puedes y persigue tus sueños.

Es momento de ir despidiéndose, me ha gustado mucho charlar contigo y conocerte mejor.  Es tu momento, te dejo con los lectores. Cuéntales lo que quieras y no olvides tus redes sociales.
En primer lugar, quiero darte las gracias, Erica, por hacerme un hueco en tu blog y darme la oportunidad de promocionar mi trabajo.
A los lectores les digo que ojalá se animen a conocer a El Chico del Violín. Estoy segura de que John Clayton se va a ganar vuestro corazoncito. Es guapo, malote, dulce, atento, un virtuoso del violín. ¡El chico lo tiene todo!
Y si os ha gustado la novela, por favor, dejad vuestros comentarios en Amazon, hablad de ella, recomendadla a todo aquel que le pueda interesar. Como dije antes, esto es muy importante para el escritor porque a su vez le permite llegar a nuevos lectores y es un subidón tremendo. También quiero decir que estaré encantada de contestar a vuestras dudas o comentarios en mi perfil de Facebook. https://www.facebook.com/noachan.magdalena
Aquí os dejo el enlace donde poder comprar la novela tanto en formato papel como en ebook: https://www.amazon.es/chico-del-viol%C3%ADn-Raquel-Cruz-ebook/dp/B06XVDCB4R/ref=tmm_kin_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=1490569333&sr=8-1
¡Sed felices!

Y hasta aquí una nueva entrevista, os deseo una feliz tarde de martes. ¡A disfrutarlo!

Erica C. Morales
La escritora novata


lunes, 3 de abril de 2017

Recomendando que es gerundio.

El chico del violín de

Raquel Cruz



No hace más que unos días que conozco a Raquel, pero la casualidad me llevó a leer un post en Facebook donde una amiga en común pedía ayuda a los blogueros para la promoción de su nueva novela.
Cuando empecé en este mundo, hace ya un año, mucha gente me brindó su ayuda. El mundo de las letras es muy grande y a veces un tanto complejo, por lo que no dudo en ayudar a los demás si está en mis manos.
Por eso hoy estoy aquí para hablarte de Raquel Cruz y su nueva novela El chico del violín. Mañana estará disponible su entrevista, pero antes que nada quiero hablarte de su libro con un comentario personal en forma de reseña, pero antes de empezar quiero que disfrutes de la sipnosis.

Shirley está deprimida porque su novio de toda la vida la ha dejado y no acaba de asumirlo. Su amiga Karen, harta de aguantar sus lloriqueos, insiste en que salga con ella y por una noche se olvide del paquete de Kleenex. Shirley accede sin imaginar hasta qué punto esa decisión cambiará su rumbo. 
John Clayton estudia en la Juilliard School, la escuela de música más prestigiosa del mundo. Trabaja como camarero en el McGee’s y toca el violín en un grupo de rock. Vive marcado por un trágico suceso, pero disfruta de una vida apacible en New York. Hasta que una noche sube al escenario y tropieza con unos bonitos ojos que parecen tocar su alma. 
Por encima de todo Shirley y John comparten algo que los une: su amor por la música. Pero a veces las personas que supuestamente están más cerca de ti, son las que menos te comprenden, y ambos tendrán que vencer infinidad de obstáculos para lograr que sus sueños se hagan realidad.
Tengo que reconocer que la sipnosis, después de leer el libro, es una de las mejores que he leído y es que dice mucho sin desvelar los puntos importantes y que marcan el transcurso de esta historia de amor.

Como ya le he comentado a Raquel, no había hecho más que leer las primeras líneas cuando ya me asusté. Uno de los temas principales de la novela está relacionada con la música y un género que desconozco totalmente. Pero lo cierto, es que no soy capaz de dejar un libro sin leer. Ya sea para reseñar o para mi disfrute propio. He leído hasta libros con faltas ortográficas gravísimas, tenía claro que mi desconocimiento no me iba a echar atrás e hice bien en continuar porque Raquel ha sabido explicar todo con el sumo cuidado. Reconozco que me gustan este tipo de lecturas, en esas en las que puedes aprender y no solo disfrutar de una nueva historia de amor. Cuanto más mayor me hago y más libros anoto en mi lista, más crece mi deseo por leer historias de amor que tengan un doble fondo. Raquel Cruz ha conseguido entusiasmarme con su chico del violín y sus conciertos tanto que no he dudado en buscar toda la información para meterme en el libro de lleno. Si te animas a leer a El chico del violín te aconsejo que tomes nota, dejes a un lado la lectura y busques todo lo que te suponga una duda, disfrutarás más, mucho más de esta lectura.
Ahora que ya estoy metida en la historia quiero hacer una mención especial a dos personajes secundarios que se han convertido en dos grandes protagonistas, siempre sin sobrepasar la historia de los personajes principales, pero dejando un huella en la historia difícil de olvidar. Ellos son Bruce y Karen. La historia que surge entre estos dos personajes me ha llamado la atención porque su evolución es perfectamente imperfecta, como ellos dos. El tiempo es sabio y sabe como medir las distancias y con estos dos lo ha sabido a hacer a la perfección.
Otros personajes que me han llamado la atención han sido aquellos que de una forma u otra marcan la novela sin ser protagonistas. Las relaciones familiares, la posición social, el dinero y las apariencias tienen nombre y apellidos en esta lectura. Dicen por ahí que la realidad puede llegar a superar a la ficción. Esta frase describe a las mil maravillas esta novela. El chico del violín bien podría ser una lectura más, pero te aseguro que no te pasará desapercibida y es que en esta ocasión he encontrado más realidad que ficción en esta historia. Y me encanta. Estoy un poco cansada de leer historias de hombres perfectos y mujeres de película. Tanto John como Shirley tienen algo en común y es que parecen auténticos. Y quizás lo sean... es posible que Raquel C. haya conocido a estos personajes o los tenga muy cerca de ella y si es así, que suertuda ella, porque John es... un perfecto imperfecto.
No puedo irme sin hablar de los protagonistas y su relación. Una historia lineal, que va creciendo poco a poco, madurando hasta convertirse en algo tan fuerte que no se romperá a pesar de todos los problemas que van surgiendo a lo largo de la historia.

Una buena historia, una trama bien trabajada. Personajes bien definidos. Una gramática excepcional, información clara y concreta. Dos historias de amor en una. Una buena lectura que no dudo en recomendarte. Así que no esperes más, pincha sobre el título del libro marcado en azul y subrayado y hazte con esta nueva lectura de manos de Raquel Cruz. Y si quieres conocer a esta escritora te espero mañana por aquí. Como ya he comentado, mañana estará disponible su entrevista y podrás hacerla todas las preguntas que quieras.
Una vez hayas leído la novela no dudes en comentar en Amazon, no vas a perder más que unos minutos y con ese gesto ayudarás a esta escritora a seguir creciendo.


Y hasta aquí mi recomendación del día. ¡Mucha suerte Raquel! Gracias por contar conmigo para mostrar al mundo a tu bebé. ¡Sigue adelante!

Erica C. Morales
La escritora novata

miércoles, 29 de marzo de 2017

Hoy vamos a conocer a Amber Blue

¿Quién es Amber Blue?



Hola, me llamo Amber Blue y he sido creada para trabajar en el mundo literario. Quiero dejar claro que no soy real, no soy más que una serie de datos en forma de mujer. Hace unos años fui creada para ayudar a una escritora a mantener su privacidad a salvo. Ella escribía y yo era quien daba la cara. Su éxito fue tan grande que tuvimos que escondernos y finalmente desaparecí de su vida. He estado vagando por el ciber espacio hasta que me han reprogramado para una nueva misión literaria.

A partir de la semana que viene, del miércoles, conocerás cual es mi misión en el blog. Hoy solo quería presentarme. Hechas las presentaciones es momento de marcharme. Aún estoy en proceso de creación y tengo mucho trabajo por hacer.

Hasta la semana que viene ciber lectores.

Amber Blue
Ciber escritora






martes, 28 de marzo de 2017

Mi primer reto: 500y más...

500 palabras y algo más

Grandes ideas, grandes proyectos, grandes retos


Si estás aquí es que he conseguido convencerte para la locura del reto. Estoy emocionada con ello. Saber que tengo algo entre manos me hace sentir que vuelvo a tener el control. Y no ha pasado más que un día, pero es más que suficiente para darme cuenta que los seres humanos somos así. Nos nutrimos de pequeños gestos para seguir adelante. Me lo debía y se lo debía a todas aquellas personas que han apostado por Erica y por La escritora novata, pero bueno. No voy a soltarte hoy otro rollo para acabar diciéndote que también odio planchar la ropa. Hoy vamos a hablar de mi reto.

En el blog de mi amiga MJ puedes leer artículos muy interesantes escritos de su puño y letra, y además, es uno de esos blogs que te ayudan a seguir adelante. A mi ella me ha ayudado mucho sin saberlo. Lo de las 500 palabras es idea suya, y voy a usarla para mi primer reto, solo que voy a personalizarla a mi gusto.

Una vez al año se celebra un evento mundial llamado Nanowrimo. En el mes de noviembre cientos y cientos de escritores de cualquier punto del mundo se reúnen en la distancia para cumplir un reto. Escribir cincuenta mil palabras en treinta días. Es un evento muy conocido entre los escritores y el pasado 2016 hubiese sido mi primer año como participante, pero me sentía muy novata para ello, así que no lo hice. Desde entonces, siempre he pensado que dejé un buen proyecto a medias por excusas, porque ahora sé que no eran más que excusas. Por eso voy a crear mi reto Nanowrimo, personalizado a mi gusto y a mis necesidades. Ya tengo preparado un organizador para apuntar mis logros y en cuanto lo tenga disponible te lo enseñaré. Puede que todo esto te sirva para personalizar tu propio reto.

Ahora vamos a personalizar el reto. Necesitamos un nombre. Quiero que tenga un significado especial, algo que sea diferente y que marque la situación que ahora estoy viviendo. Algo que tenga que ver con la organización y el control. Tengo claro que tiene que estar lo de las 500 palabras... 500 palabras y... que más... me falta algo... ¿qué? Ayúdame, anda...  Bueno, vamos a hacer algo... escucho ideas. Te recuerdo que nos hemos quedado en el 500 palabras y... A ver si podemos ponerle solución junt@s.

Como no he podido sacar un título para mi primer reto voy a seguir con las instrucciones que me voy a marcar. Está claro que tengo que escribir 500 palabras, pero me gustaría sobrepasarlas. No quiero vaguear, tengo mucho trabajo aplazado. Aunque necesito coger ritmo. Quizás, con el tiempo, pueda cambiar el 500 por una cifra más elevada. Hasta que sufrí el parón solía escribir unas 4000 palabras. Pero ahora toca ir poco a poco.
Bien, seguimos. Tenemos un título a medias, un reto marcado, un organizador personalizado y... creo que no me hace falta mucho más. No quiero ponerme un horario determinado, porque mi vida y mis horarios suelen ser un poco caóticos desde que no trabajo. Estoy pensando en ir añadiendo mini retos al reto. Con esto creo que acaba de surgir el reto, solito. 500 palabras y un mini reto. Pues ya tenemos reto, ahora solo queda ponerme manos a la obra.
¿Y tú? ¿Tienes tu reto o te apuntas al mío?

500 palabras y un mini reto

¿Empezamos?

Erica C. Morales
La escritora novata


lunes, 27 de marzo de 2017

¿Y tú? ¿En qué eres novat@?

Aprendiendo a organizarme... otra vez.

Siempre he sido una chica que dentro de mi descontrol tenía todo en orden, pero últimamente siento que he perdido ese control. Después de mi parón siento que tengo que volver a empezar. Ya os dije en el anterior post que quería hacer cambios en mis redes sociales y creo, que el mejor modo de hacerlo es preguntándote a ti...esa persona que está al otro lado de la pantalla. Si, tú. Este es mi primer cambio. Quiero que Mucho más que un blog sea eso, mucho más que un blog. Un punto de encuentro entre tú (quien quiera que seas) y yo, una escritora novata y con un desorden general.

Como dice el post de hoy estoy aprendiendo a organizarme. ¿Quieres saber que estoy haciendo para esto? He vuelto a querer a mi #agendamolona. Hacía mucho que no pasaba tiempo con ella y ya que he vuelto a hacer uso de ella, también lo he hecho de un modo diferente. Se acabó eso de: tengo que salir a comprar o tengo que limpiar el horno... no. Ahora busco frases motivadoras que tengan relación con lo que tengo que hacer ese día en concreto y, sinceramente, lo de limpiar el horno no parece tan horrible como realmente es. No es que tenga una mala relación con mi horno, bueno si, lo tengo, pero con mi cocina, en general. Ella me odia a mí y yo la odio a ella. ¡Ups! Perdón, lo he vuelto a hacer, me disperso... tendría que centrarme en el post y en organizarme incluso para escribir. No va bien la cosa, ¿verdad? Bueno, si te soy sincera estoy usando el blog para ausentarme unos minutos de la vida real. No es que vaya a convertir el blog en un diario, nunca lo he tenido y no voy a empezar ahora, pero me apetece hablar contigo y contarte que hay detrás de la escritora novata. ¿Y qué hay? Realmente nada en particular, solo soy una chica que se lleva mal con su cocina. Una amante de la lectura y de la escritura. Me gusta escribir y quiero ser libre para escribir sobre cualquier tema, no todo va a ser la escritura, ¿verdad?

Bueno... la entrada se me acaba de ir de las manos. Centrémonos en ti. Mi descontrol me ha llevado hasta aquí. Ahora centrémonos en el título de la entrada, en el que está arriba del todo. ¿Y TÚ? ¿EN QUÉ ERES NOVAT@? Poco a poco irás descubriendo en que soy novata, pero quiero saber en que eres novato tú. Quiero lanzar retos entre nosotros y aprender. Quiero convertir el blog en un mini concurso de mini retos, fáciles, que no nos pongan muy nerviosos y con los que nos podamos reír. Si, reír es importante. A veces nos reímos muy pocos y nos enfadamos demasiado. Ser adultos no tendría que significar convertirnos en unos auténticos muermos, así que, dime... ¿te apuntas al reto? ¿Empezamos mañana con el reto novato? Mañana lanzaré mi reto y en los próximos días os iré contando como lo llevo. No voy a ponerme un límite, eso me estresaría aún más y no quiero, este reto es para divertirnos, así que vamos a pasárnoslo bien. Espero tu reto.

Mientras tanto voy a seguir organizando mi vida. La de Erica y la de La escritora novata. Para ello he estado buscando por interés varios organizadores más. Es un popurrí organizativo y en cuanto lo tenga todo, te lo enseñaré. A lo mejor, hasta te viene bien, quizás tú estés en la misma situación que yo y seas una loca desorganizada o un loco. Estoy deseando descubrirte, descubrir tus retos y llevarlos a cabo.

Ahora voy a disfrutar de lo que me queda del domingo. Cuando tú leas esto será lunes... o en adelante. Pero para mi hoy es domingo, domingo 26 de marzo y pienso disfrutarlo hasta que mi reloj marquen las doce, bueno, las once, que no lo he cambiado todavía.

Por hoy me despido, te deseo un inicio de semana maravilloso. Te reto a que así sea.

PD: He intentado subir una foto que describa mi situación, pero vivo en el culo del mundo y el internet no siempre funciona como es debido. Hoy es el día que ha decidido no funcionar.

Un saludo desde "el culo del mundo".

domingo, 26 de marzo de 2017

Que yo no me he caído, a mí me han tirado...

Un ataque troll, un ataque zombie y un hasta luego autoimpuesto

No valen excusas, la vida es una realidad que hay que vivir y disfrutar.


Podría dedicar muchos más titulares al post de hoy, pero es momento de dar una explicación a este hasta luego, que, insisto, me han autoimpuesto con ciertos temas un tanto delicados relacionados con la literatura y para que engañaros, también con mi vida personal. No sé que ha pasado en febrero, pero este mes ha venido cargado de obstáculos y en algún momento sabía que las fuerzas iban a fallarme y caí, no me importa reconocerlo. Caí y me ha faltado el valor para levantarme.
Había pensado darme un tiempo hasta tener todas las cosas solucionadas, pero echo de menos mi vida anterior a febrero. Después pensé en volver en sí en el mes de abril, a partir del día 1. Pero este fin de semana algo a cambiado, tengo mucho que contar, muchos cambios que hacer y mucho trabajo que terminar.

"Quiero salir adelante por y para mí. El tiempo que he pasado lejos del mundo y de las redes sociales ha llegado a su fin. Vuelvo herida y un poco asustada, pero vuelvo y poco a poco todo volverá a la normalidad"

Muchos os estaréis preguntando que ha pasado para que se produjera mi desaparición. No quiero soltaros un tostón. Los del mundo literario conocéis bien lo que son los ataques trolls. Ya sabéis como funciona y cuales son las consecuencias. Yo he caído, he dejado que me afecte y he permitido que gane la batalla. Supongo que todos nos merecemos caer alguna vez, esta vez no me apetecía hacerme la dura. Simplemente quería un tiempo para poner mis ideas en su sitio. Saber que quería y que no y decidir como deseaba que fuese mi vida literaria de ahora en adelante. En un año, si, solo un año, he tomado muchas decisiones importantes. Quizás me haya equivocado, pero todas y cada una de mis decisiones he aprendido y mucho. Supongo que el caer también tiene su recompensa, siempre tienes algo que aprender  y yo he aprendido mucho en este tiempo.

"Que yo no me he caído, que a mí me han tirado. Y el suelo me parecía el lugar más seguro del mundo. Me he escondido de todos y de todo, hasta de mí misma. Así lo he querido y así lo he hecho. Ahora es momento de volver a salir y seguir adelante. Y es que, como dice el hashtag #escribiresmitrabajo y lo va a seguir siendo. Este es mi camino y es momento de seguir andando por él."

Estoy segura de que volveré a caerme y si necesito mi tiempo para levantarme lo tomaré. No sé cuando regresaré, pero lo haré. Tengo muy claro lo que quiero hacer con mi vida, pero a veces, no es fácil. Y es que a mi primer ataque tuve que sumarle un segundo y hasta un tercero. Uno relacionado con el mundo literario, otro con mi vida personal.
Los problemas nunca vienen solos y me he visto saturada a problemas. En una entrevista me pidieron que me describiera con una palabra y fue lucha la que elegí. En aquel momento, hace un año, era la palabra que mejor me describía y en este mes he sentido, como poco a poco, me iba abandonando. Aunque, si soy sincera he sido yo quien lo ha permitido.
No sé que ha pasado este fin de semana por mi cabeza, pero algo ha hecho click y todo a cambiado en mi interior. Es momento de seguir adelante, se acabaron las excusas. Se acabaron las dudas y se acabó este hasta luego autoimpuesto.
"A aquellos que me tiraron quiero decirles que he vuelto y que volveré siempre que me pongan la zancadilla. Soy fuerte, siempre lo he sido. Ahora estoy más que decidida a luchar contra todos vosotros y lo haré con mis letras y mis libros."

Y aquí va otro titular... ¡HE VUELTO PARA QUEDARME!

Erica Cánovas Morales
La escritora novata. 

viernes, 20 de enero de 2017

Presentación en Torrejón


PRESENTANDO CON KRIS L. JORDAN


Ya sé que os debo esta nueva entrada desde el martes, pero debéis perdonarme. La #agendamolona me tiene muy ocupada, y al fin hoy he encontrado un momento para contaros como fue la presentación.
La tarde iba viento en popa hasta que me tope con un súper atasco que tenía paralizada toda la... autopista. Me iba a poner técnica, pero no tengo yo mucho control sobre las carreteras del mundo. El caso es que me metí de lleno en el atasco del siglo. Aun así, logré encontrar sitio sin dar muchas vueltas y llegue, casi puntual, dos minutos tarde. No es mucho teniendo en cuenta que últimamente llego tarde a todos los sitios.

Entramos en la biblioteca y soltamos lastre (chaquetas, bufandas, guantes, gorros), presentaciones, colocamos los libros y en 3, 2 y 1 empieza la presentación. ¿Qué cómo fue? ¡Genial! Muy bien acompañada por mi compañera Kris, por mi familia, vecinos y compañeros de profesión. Pese al frío, nuestros incondicionales no faltaron a la cita.

Presentación acabada, sorteo realizado, sorpresas varias para los asistentes y llega la hora de las fotos y con ellas eso de: mira aquí, ahora aquí, ahora con tu libro, ahora con el de Kris. Me sentí como una celebrity en la alfombra roja. Solo que yo no llevaba un vestido caro, sino mi jersey rosa, muy calentito y cómodo. Y tampoco había alfombra roja.

Sé que no estoy siendo muy específica, pero como en la anterior ocasión, me pongo tan nerviosa que tengo ciertas lagunas mentales. Lo que si podéis hacer es pasaros por mi muro en Facebook, porque allí encontraréis vídeos y fotos que han compartido los asistentes.

Y ahora ha llegado la hora de seguir trabajando. ¡Ah! El lunes descubriré la sorpresa que les di a los asistentes a la presentación. Atentos a las redes sociales porque os va a gustar lo que vais a ver.

Abrigaros muy bien, beber cositas calentitas y si salís a la calle no olvidéis bufandas, guantes y gorros.

lunes, 16 de enero de 2017

Un regalito para empezar la semana.


Porque sin ti no habrá Navidad

No hago más que llegar al aeropuerto cuando escucho la última llamada de mi vuelo. Por suerte no llevo conmigo más que mi maleta de mano. El resto de mis cosas llegarán el miércoles a Cáceres. Ahora me quedan dos horas de vuelo y cinco agotadoras horas de autobús hasta llegar a casa.

  

La última nevada me está retrasando. Mi madre ha aprovechado este contratiempo para convencerme de que me quede a comer con ella, mi padre y mi hermano. Pero yo tengo mejores planes. Llevamos meses planeando esta barbacoa y por nada del mundo me la voy a perder. Ni la nieve que se amontona en el camino ni mi madre van a impedir que pase el día con mis amigos.

¾    Fran, hijo… ¿no tienes otro momento para quedar con tus amigos?

¾    Mamá… ¿otra vez?

¾    ¿Es qué no entiendes que queremos estar contigo?

¾    Mamá, ya lo hemos hablado. Vendré a cenar.

¾    Y después te volverás a ir, para ir a emborracharte con esos amigos suyos.

No tengo nada que hacer. Ya la he dado todas las explicaciones posibles y todo la parece poco. Hacía dos meses que no venía a casa y ahora pretende que me quede encerrado con ella y con mi padre. Y lo entiendo, pero también necesito mi tiempo para estar con mis amigos. Y ya nada me separa de mi siguiente misión. Comprar cervezas en la tienda de doña María.

   

Es media tarde cuando consigo sentarme en mi cama durante unos segundos. Desde que he llegado a casa ni mi madre ni mi abuela me han dejado levantarme de la mesa. «Dos años es mucho tiempo» ha repetido mi abuela una y otra vez. Por suerte ya no estaré tanto tiempo sin venir por casa. Dos semanas como mucho. He encontrado trabajo en Cáceres. Hasta ahora no he querido contar nada a nadie porque no ha sido hasta hace un par de semanas que no lo he tenido todo confirmado. He tenido un margen de tiempo ridículo para poder organizarme, pero finalmente lo he conseguido. Ya tengo mi piso y el miércoles estarán mis cosas allí. Veremos a ver cómo se toma mi madre que solo dos días después me vaya a mi piso. Pero tendrá que entenderlo porque quiero organizarlo todo. El jueves regresaré a casa y no me marcharé hasta Año Nuevo. No empiezo a trabajar hasta Reyes, pero quiero tener tiempo para mí.

Dejo la cama para darme una ducha caliente. Tantas horas sentadas me han dejado el cuerpo entumecido y quiero estar cómoda en la barbacoa. Sandra ha organizado una fiesta navideña en su casa para que volviésemos a juntarnos todos. Ha evitado nombrar a Fran, pero lo cierto es que dudo mucho que haya decidido pasar el día con nosotros. Ni siquiera sé si está en el pueblo. Es probable que ahora se encuentre en su piso de Madrid con su mujer. Quién sabe… me he negado a saber nada de él en todo este tiempo y mis amigas han hecho lo que les he pedido por lo que no puedo saber que ha sido de él. Y aunque no quiero recordarlo es inevitable no hacerlo al regresar aquí. Mi dormitorio está plagado de recuerdos. Fotos, regalos… demasiados momentos bonitos para olvidarlos, así como así.



Conduzco con cuidado el todoterreno de mi padre. Lo último que quiero es salirme del camino y acabar atrapada en la zanja. No es la primera vez que me sucede y en estas fechas sería complicado encontrar una grúa.

El humo de la chimenea me indica que ya estoy cerca de la casa. Sandra ahora vive en las afueras con su novio y sus dos hijos. Cuando me fui a Londres acababa de anunciar su embarazo y ahora ya es madre por segunda vez, se ha mudado y está a punto de casarse con Manuel.

Alex está en la misma situación. Lleva años viviendo con Pascual y ahora van a ser padres. Siento como si mi vida se hubiera detenido en el preciso momento que decidí que había llegado el momento de partir. ¿Y ahora qué? ¿Conseguiré poner mi vida en marcha?



Me dejo llevar por el griterío. Encuentro a mis amigas de lo más entretenidas, cerveza en mano mientras se ponen al día con los últimos cotilleos de la semana.

¾    ¿No hay una cerveza para mí?

Tan pronto como terminan de hablar vienen a recibirme. Además de Sandra y Alex, también están Alicia, Elena y Fátima. Todas y cada una de ellas corren a abrazarme. Un niño con tirabuzones rubios corre hacia Sandra, su hijo Adrián. No puedo creer que ya camine por sí solo.

¾    ¿Cuándo has llegado? ¿Por qué no has avisado? – Sandra es la primera en saludarme.

¾    He llegado a mediodía, pero mi madre y mi abuela no me han soltado hasta ahora.

¾    Vamos, ve a la cocina a por una cerveza y nos pones al día. – Ahora es Elena quien me viene hacia mí.

¾    Los chicos están allí. Se alegrarán de verte. – Alicia es la última en hablar.

Me muero por esa cerveza. Necesito despejarme un poco y esa bebida va a ser mi fiel aliada. Sé que las chicas tienen muchas preguntas y voy a necesitar un poco de ayuda.

   

He perdido la cuenta ya de las copas que me he bebido, pero eso no me impide seguir la conversación de los chicos. No es que me interese mucho lo que están hablando, pero echaba de menos estas quedadas. Y aunque las echaba realmente en falta no puedo evitar pensar en ella ahora que estoy de regreso. Llevo un año sin saber nada de ella. Después de saber que iba a casarse decidí que había llegado la hora de olvidarla, pero siempre que regreso aquí los recuerdos me invaden.

¾    ¿Quién va a servirme una cerveza? – Reconocería su voz, aunque pasaran diez años sin hablar con ella.

No puedo creer que esté aquí. Me muero por verla, por disfrutar de su perfume, por tocar su piel. Los chicos se amontonan en la entrada, pero sus ojos azules ya me han encontrado. Conscientes de que acabamos de vernos los chicos han dejado la cocina. Estamos a solas y no sé qué debo hacer.

¾    Hola Fran. ¿Cómo estás?

¾    Elisa… no te esperaba.

No, no la esperaba y es su inesperada presencia la que me impide hablar. Nos mantenemos la mirada, pero ninguno de los dos ha logrado reunir el valor suficiente para romper con la distancia que nos separa. A pesar de todo estoy seguro de que una lágrima ha resbalado por su mejilla. «Joder, no puedo verla llorar. Duele demasiado, aún duele.» Camino hacia ella. Elisa no tarda en imitarme. Ya nada nos separa. La brillan los ojos debido a la emoción del momento. Intenta mostrarse firme, pero no creo que tarde en derramar una segunda lágrima. Me dejo llevar por un impulso y la abrazo. Se relaja entre mis brazos escondiendo su rostro en mi cuello. «Daría lo que fuese por volver atrás.»

¾    Elisa…

¾    Perdona… discúlpame. No sé qué me ha pasado. – Apoya su cuerpo en la encimera y con la mirada fija en el suelo vuelve a hablar. – No he visto fuera a tu mujer, ¿se ha quedado en Madrid?

¾    ¿Qué mujer, Elisa? Nunca llegué a casarme. ¿No lo sabías? – Juraría que está sonriendo. - ¿Y tú? ¿Has venido con tu marido?

¾    Tampoco me casé. Cancelé la boda a las dos semanas de comprometerme.

«¡Joder, joder, joder! No puedo creer lo que me está diciendo. No se casó. ¿Y si tiene novio? ¡Joder, tengo que saberlo!» Necesito iniciar una conversación con ella antes de que se marche. No puedo perder esta oportunidad. Si sale por esa puerta me será imposible hablar con ella.

¾    ¿Has venido sola?

¾    Claro, ¿con quién iba a venir?

¾    Me refería a… bueno, ya sabes. – Ni siquiera me atrevo a preguntárselo. ¿Qué va a pensar de mí?

¾    He venido sola, Fran. Bueno… ¿y tú? ¿cómo te va?

La pongo al día sobre mi trabajo en Badajoz. Llevo meses trabajando allí como enfermero. Tras terminar mis estudios lo tuve muy difícil para permanecer cerca del pueblo, pero finalmente lo logré. Ahora vivo en Badajoz y me encuentro poniendo mil excusas para pasar unos días aquí. Su ausencia me duele demasiado.

¾    Al final has conseguido lo que querías…

No… no lo conseguí. Hace dos años no sabía lo que quería y ahora lo tengo frente a mí. Debí viajar con ella a Londres. He perdido dos años de mi vida por querer permanecer cerca del pueblo para ahora ser incapaz de venir. Y todo por no ser lo suficientemente inteligente para darme cuenta de que lo que realmente quería era estar con ella.

¾    ¿Y tú? ¿Qué hay de ti? ¿Vas a quedarte todas las fiestas?

¾    Voy a quedarme… a secas. – Mi corazón se acelera al escuchar sus palabras. – He encontrado trabajo en Cáceres.

¾    Cáceres suena mucho mejor que Londres.

¾    Podré venir más a menudo. Tu vendrás mucho, ¿no?

¾    No me creerás si te digo que llevaba dos meses sin venir…

     

Desde que lo he visto siento como si me faltara la respiración. Mi corazón se ha detenido cuando me ha abrazado. Mi vida ha vuelto a correr cuando me ha contado que no se casó.

¾    Y… ¿estás bien? No sé… ¿algo nuevo en tu vida?

¾    Sigo siendo el mismo que cuando te fuiste. ¿Y tú? ¿Algo nuevo?

¾    Todo igual. Es como si estos dos años no hubieran pasado.

¾    Un tiempo de descanso, ¿verdad? – Su risa, aquella que me enamoró hace tiempo, ha vuelto para deslumbrarme.

¾    Dos años es mucho tiempo… - Es ahora cuando repito las palabras de mi abuela que descubro su importancia.

Aprovecho este momento de silencio para mirarlo bien. El tiempo no ha pasado por él. Dos años es mucho tiempo, pero es como si no hubiera pasado un solo día desde la última vez que lo vi. Sigue tan guapo como siempre… «Madre mía, no sé cómo puedo aguantar sin besarlo.» Por un momento, apenas un microsegundo, pienso en mis posibilidades. Pero el rechazo es lo más probable. «Dos años es mucho tiempo. ¡No, no lo es! No lo ha sido para mí. Mis sentimientos hacia él siguen siendo los mismos.»

¾    ¿Quieres esa cerveza que venías buscando?

Lo encuentro frente a mí con dos cervezas en la mano. Al coger el botellín he provocado que nuestros dedos se rocen todo lo posible. No sé cómo describir lo que acabo de sentir al tocarlo de nuevo.

¾    Estas navidades serán distintas.

¾    Volvemos a estar juntos… - Mis palabras lo han sorprendido demasiado, acaba de asustarlo. Tengo que cambiar de actitud. – Todos los del grupo… quiero decir.

¾    Para mi será distinta por muchas otras cosas.

¾    ¿Por qué? – Necesito saberlo todo sobre él.

¾    Porque sin ti no habría Navidad para mí. Sin ti, hace mucho que nada tiene sentido. Sin ti no ha habido ni habrá Navidad. ¿Entiendes lo que te quiero decir, Elisa?

Entiendo perfectamente lo que quiere decir y estoy loca por decirle que yo siento lo mismo, pero los chicos han interrumpido este momento tan especial.

   

«¿Es qué no tenían otro momento para venir a la cocina?» Estoy seguro de que la he visto sonreír, estoy seguro de que no me ha olvidado y de que siente lo mismo que yo siento por ella. Tengo que hacer lo imposible por volver a estar a solas con ella. Y cuando lo consiga tendrá que ser ella quien hable. «Si me rechaza, si estoy equivocado… ¡joder, no puedo estar equivocado! ¡No estoy ciego! ¡He comprobado por mí mismo como provocaba que nos tocásemos!»



Me levanto temprano porque he sido incapaz de dormir en toda la noche. He estado tentado de escribirla cuando he visto que estaba en línea a eso de las tres de la mañana. También lo he intentado a las cinco y a las seis, pero no he reunido el valor suficiente para hacerlo.

Para cuando salgo de la ducha tengo un mensaje nuevo. Rezo a todos los santos porque haya sido ella quien me haya escrito, pero no es de ella el mensaje, sino de Sandra.



He quedado con Elisa

para ir a comprar al

centro. Ve tú y aprovecha

el momento para hablar con

ella.

                                  Sandra

Muchas gracias, Sandra.

 Acabas de salvarme

 la vida. No sabía qué hacer.

Fran.

Tengo la oportunidad que estaba buscando para estar a solas con ella y no pienso desaprovecharla. Y si no quiere volver conmigo haré todo lo que esté en mi mano para volver a enamorarla. Si lo conseguí una vez, puedo volver a lograrlo.

¾    ¿Dónde vas con tanta prisa, cariño?

¾    Buenos días, mamá. He quedado con Elisa para hacer unas compras.

¾    ¿Cómo con Elisa?

¾    Ha vuelto. – Mi madre está tan sorprendida como lo estaba yo ayer. – Va a quedarse. Va a vivir en Cáceres. Y antes de que me preguntes… no se casó, suspendió la boda a las dos semanas de comprometerse.

¾    Dila que venga a verme, por favor hijo, díselo.



Conduzco hasta su casa. No tardo más que cinco minutos. Para cuando llego a su puerta encuentro a Juan entretenido con el periódico de la mañana. Como si esperara mi presencia me saluda sin levantar la vista de su lectura.

¾    Pasa, están dentro.

Entro en la casa. Nada más abrir la puerta María sale a mi encuentro. Sonríe. Está feliz de volver a tenerme en su casa.

¾    Ha quedado con Sandra, pero…

¾    Pero has venido tú.

¾    Si…

¾    Entiendo. – Me guiña un ojo convirtiéndose en mi cómplice. - ¡Elisa, han venido a buscarte! – grita desde el límite de la escalera.

¾    ¡Que suba, mamá!

¾    No dirás que no te he ayudado.

¾    Mucho. Muchas gracias, María. Eres la mejor.

Respiro intentando relajarme y para ello me entretengo en contar los escalones que me separan de ella. Pero pierdo la cuenta en cuanto la escucho cantar una de las canciones de Medina Azahara. Si la memoria no me falla es el último disco que la regalé. La esperanza es mi fiel compañera en este momento.

La encuentro sentada frente a su escritorio. Debe estar maquillándose. Llamo a la puerta para así llamar su atención.

¾    Pasa Sandra, y siéntate. No tardo.

¾    Siempre haciéndome esperar, va a ser verdad que no has cambiado nada.

¾    ¡Fran! – Sobre su cuello descansa la cadena de plata en forma de corazón que la regale en nuestro primer aniversario. - ¿Y Sandra?

¾    No ha podido dejar a los niños con sus padres. – Meto la mano en el bolsillo de mi pantalón vaquero. Saco la llave que me regalo y la coloco a cierta distancia para que pueda verla con claridad. – Yo también la llevo conmigo.

Como un acto reflejo se lleva la mano al pecho, hacia el corazón de plata que la regale. No sé si es porque no esperaba mi visita o porque no quería que viera la cadena, pero está más nerviosa de lo normal. No quiero asustarla, tengo que cambiar mi estrategia.

¾    Bueno… ¿estás preparada para torturarme con un día de compras?

Mi cambio de actitud ha sido muy efectivo porque ahora la encuentro feliz y relajada. Solo espero que no se dé cuenta de lo que estoy intentado, lo último que quiero es que se aleje de mí.

   

Hacía mucho, mucho tiempo que no me encontraba tan a gusto. Echaba de menos estos momentos con él. Siempre gastándome bromas sobre lo mucho que solía hacerle esperar o las torturas a las que le sometía cuando le pedía que viniéramos de compras al centro.

Ahora estamos en el restaurante de la plaza, ese donde solíamos venir casi todos los fines de semana. Los dos hemos vuelto a pedir lo que pedíamos en el pasado. A los ojos de cualquiera de las personas que han pasado por la plaza bien podíamos pasar por aquella pareja que fuimos en el pasado.

¾    ¡Oye! ¿Te ha comida la lengua el gato?

¾    No. Estaba pensando… nada más.

¾    ¿Y en qué pensabas? – pregunta de los más intrigado. – No querrás seguir comprando, ¿verdad? No entro a una tienda más. Aunque… ¡joder, el regalo de mi madre!

Tengo intención de llamar al camarero y pedir la cuenta, pero me detiene antes de que lo consiga. Mantiene mi mano sujeta con la suya mientras juega con el anillo de bisutería que llevo a juego con los pendientes.

¾    Qué cosa más fea.

¾    ¡No es feo!

¾    Lo es, tan feo como tú. – Ríe y me guiña un ojo al mismo tiempo. – Espera aquí, voy a la joyería de ahí enfrente. Solo tengo que recoger el encargo.

¾    ¿Quieres que pida algo más?

¾    Pide la carta, voy a invitarte a comer.

   

Espero paciente mi turno mientras vigilo que Elisa no se haya movido de su silla. Lo último que quiero es que entre y descubra que no es un regalo para mi madre lo que vengo a recoger, sino un encargo que hice hace dos años y que nunca llegué a recoger.

Llega mi turno. La abuela de Sandra me sonríe a sabiendas de que he venido a recoger aquello que encargue hace tanto tiempo.

¾    Cuando te he visto pasar a la cafetería sabía que no te irías sin hacerme una visita. ¿Ha vuelto?

¾    Sí y esta vez voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que se quede.

¾    La noche de Navidad será un gran momento para darle este anillo.

¾    ¿Y si mi rechaza?

¾    No lo hará. Desde que te he visto con ella he sentido que el tiempo no había pasado por ninguno de los dos. Vamos… ve con ella.



Son las nueve de la mañana. Hoy Elisa va a pasar todo el día en su piso de Cáceres. Ni siquiera va a pasar aquí la noche. «Joder… llevo toda la noche pensando y no sé qué hacer para ir con ella. No quiero pasar un solo día sin estar a su lado.» Cojo mi móvil. Ni siquiera tengo que buscar su número, porque lo recuerdo a la perfección.

¾    ¡Qué madrugador!

¾    Tú también. ¿A qué hora te vas a Cáceres?

¾    Ya estoy en Cáceres.

¾    ¡Ah, vaya! Pensaba que te irías más tarde.

¾    Los de la mudanza llegarán en media hora. Me han hecho madrugar. ¿Y a ti quién te ha hecho madrugar?

¾    No he dormido mucho esta noche. Escucha Elisa, te tengo que dejar. Te llamo luego.

Apenas me despido de ella corro a buscar a mi madre. La encuentro sirviéndose un café mientras ojea una revista. Nada más verme sabe que necesito su ayuda. Necesito su agenda de teléfonos. He perdido el número de la casa de Elisa y quiero averiguar cuál es su dirección.

¾    Hola Juan, soy Fran. ¿Puedes decirme la nueva dirección de Elisa?

¾    Hola Fran. Ahora le digo a mi hijo que te la mande por mensaje, yo no entiendo cómo van esos trastos.

¾    Gracias Juan. Muchas gracias.

¾    A ver si consigues que esta vez no se vaya.

¾    Tranquilo, haré lo imposible porque se quede con nosotros.

No he hecho más que recibir el mensaje cuando me he puesto en marcha. He tenido la tentación de llevarme el anillo conmigo, pero prefiero esperar a la noche de Navidad. Hemos quedado en casa de Sandra y Manuel para hacer una pequeña fiesta e intercambiarnos los regalos. Este año, ahora que Elisa está de regreso he vuelto a sentir mayor ilusión por estas fiestas, por las fiestas y por todo. Con Elisa a mi lado mi vida vuelve a tener sentido. Llevo casi dos horas de viaje cuando el navegador me indica que tan solo me quedan trescientos metros para llegar a mi destino. «¿Cómo reaccionará cuando me vea? Vamos a estar a solas, en su piso… ¡joder! Me estoy poniendo muy nervioso.»

Aprovecho que ha entrado el cartero para ganar un poco de tiempo y pensar en que voy a decirla cuando me vea. Pero llego al segundo piso antes de lo que creía. Frente a su puerta me armo de valor para llamar al timbre que encuentro a mi derecha.

¾    ¿Quién es?

¾    ¡El lobo!

Abre la puerta sin decir más. «Joder. Lleva muy poca ropa. Apenas una camiseta de tirantes y unos leggins. ¿Qué quiere? ¿Matarme?»

¾    ¿Qué haces aquí? ¿Quién te ha dado mi dirección? ¿Has visto un fantasma?

¾    Eso son muchas preguntas, ¿no crees? – Me hago el fuerte en un patético intento de que no note mi nerviosismo. – Estoy aquí porque quiero… ayudarte. Me ha dado la dirección tu hermano, pero se la he pedido a tu padre. Y no, no he visto un fantasma… he visto… he visto que tienes la casa echa un desastre.

Donde quería decir ayudarte quería decir estar contigo, siempre. Y donde he dicho he visto que tienes la casa echa un desastre quería decir he visto a la mujer más atractiva del mundo.

¾    Ahora voy a preguntarte yo. ¿Me dejas entrar o me voy a tener que quedar en la puerta?

¾    ¡Ay, perdona! Pasa, pasa.

No me extraña que lleve tan poca ropa. Debe de tener la calefacción a cuarenta grados. Este piso parece un horno. La imito y yo también me deshago de mi ropa de invierno.

¾    Bueno, dime. ¿Qué voy haciendo?

¾    Estaba intentado montar la cama porque iba a quedarme a dormir aquí...

¾    Montemos la cama, entonces.

   

Yo iba a quedarme aquí a dormir esta noche, pero… ¿y él? Desde que nos interrumpieron en la cocina de Sandra no hemos vuelto a hablar sobre el tema. Lo de la cocina fue una declaración en toda regla. Y desde entonces ninguno hemos sido capaces de volver a hablar sobre ello. Yo por timidez y él... supongo que pensará que no quiero saber nada de él. Pero se equivoca. O quizás lo sabe todo y tampoco se atreve a dar el paso. Me vio la cadena. Me escucho, estoy segura de ello, como cantaba con el último disco que me regalo. Desde el martes ha dejado atrás todo lo que ocurrió entre nosotros y ha vuelto a comportarse conmigo como lo hacía cuando estábamos juntos.

¾    ¿Recuerdas cuando lo dejamos? – Me arrepiento de mi pregunta al instante.

¾    Imposible olvidarlo.

¾    ¿Qué piensas ahora de aquella decisión?

¾    Que fue la peor que pudimos tomar, ¿no crees?

¾    Si… - Ha llegado el momento de decirnos toda la verdad. – Fran... yo nunca me he olvidado de ti. Por eso llevo la medalla conmigo. Y siento mucho si alguna vez te hice daño. Lo siento de verdad.

¾    ¿Por qué crees que cancele mi boda? No podía casarme con otra mujer que no fueras tú. Ese sí que hubiese sido el mayor error de mi vida. Pero lo cierto es que el mayor error que he cometido fue permitir que te marcharas sin mí.

«¿Y ahora qué?» La cama nos mantiene separados y lo único que quiero en este momento es que la rodee y venga a por mí. Que me bese y que me diga que nunca ha dejado de quererme. Pero supongo que él también espera lo mismo por mi parte. Dejo el destornillador a un lado y me siento en el suelo. Cuando decidí regresar estaba preparada para volver al pueblo sin que él estuviera allí. Cuando lo encontré y supe que no se había casado me intenté convencer de que ya nada volvería a ser lo mismo. Y ahora qué nada ha cambiado, ahora que sé que las cosas del corazón no son tan complicadas no puedo más. Ya no sé qué más puedo hacer. Me gustaría levantarme y correr a su lado, pero las fuerzas me han abandonado.

¾    Elisa… - lo encuentro frente a mí. - ¿Por qué te has puesto tan triste?

No sé muy bien porque, pero estoy llorando y riendo a la misma vez como una tonta esperando a que pase lo que tendría que haber pasado ya.

¾    Sin ti no ha habido Navidad… y pensé que no la habría nunca más. Sin ti no habrá Navidad, Elisa.

¾    Pero ahora estoy aquí, contigo. Y habrá Navidad…

   

Son casi las dos de la mañana y no ha aparecido todavía. Llevo como una hora en casa de Sandra y Manuel, ya todos estamos aquí. Todos menos ella. «Me prometió que habría Navidad… ¿dónde está?»

¾    Tranquilízate. He hablado con ella antes, tiene que estar al llegar.

¾    No lo puedo evitar…

¾    ¿En qué punto estáis ahora mismo?

¾    Estuve en su piso y no sé cómo, pero surgió la conversación sobre nuestra ruptura y se declaró. Yo ya lo había hecho el lunes, pero Elisa no se atrevió a hablarme hasta el miércoles.

¾    ¿Estáis juntos?

¾    ¡Es que no lo sé! Estamos siempre juntos, pero ni siquiera nos hemos besado.



El alboroto que acaba de producirse me hace levantar la vista hacia la entrada. Acaba de llegar. Con diferencia es la más guapa de la fiesta. En cuanto me ve, me sonríe. No puedo más con esto. Si no la beso esta noche me va a dar algo.

¾    ¡Vamos chicos, la inglesita viene cargada de regalos!

¾    Ayudarme con estas bolsas, por favor.

Cuando los ha entregado todos, viene hacia mí. Me sorprende con un beso en los labios. Se ha ruborizado y es ese color rojizo de sus mejillas el que me alegra la noche.

¾    ¿No abres tus regalos?

¾    ¿También hay para mí?

Asiente mientras me entrega un paquete. Pero no lo soporto más, necesito darla su regalo ahora, ya. Del bolsillo interior de mi chaqueta de traje saco la caja de terciopelo negro que recogí en la joyería.

¾    Hace dos años encargué lo que hay en esta caja para ti. El martes te mentí. Lo que recogí en la joyería no era para mi madre sino para ti. En su momento no pude dártelo, pero ahora estoy dispuesto a seguirte haya donde vayas. – Abro la caja y me arrodillo frente a ella. – Con este anillo quiero reflejar nuestra unión. No quiero volver a separarme de ti nunca más. Elisa, siempre he estado enamorado de ti. Ninguna otra mujer ha ocupado mi corazón. Ahora dime Elisa… ¿quieres casarte conmigo?

Desde que me he puesto de rodillas, en el momento exacto en el que le he mostrado el anillo todo ha quedado en silencio. Tan solo se escuchaban mis propias palabras y a ella riendo y llorando al mismo tiempo. También he podido escuchar el suspiro de las chicas y el cuchicheo de mis amigos.

¾    Fran… ¡claro que quiero casarme contigo!

Tan pronto como me dice que si la coloco el anillo. Y ahora sí, ya ha llegado el momento que tanto he ansiado desde que la vi entrar en la cocina hace apenas cinco días. Me tomo mi tiempo en recoger cada lágrima con un beso. Con cada gota salada que recojo con mis labios me siento más feliz. Pero no será hasta que se convierta en mi mujer que seré realmente feliz.

¾    Quiero que nos casemos lo antes posible.

¾    Cuando quieras.

¾    Me debes dos años y estoy decidido a recuperarlos.

No tenemos mucho más que decirnos. Sus ojos me dicen todo lo que en su día no pudieron decirme. Ahora solo ansío besarla hasta saciarme. Tomo su cara entre mis manos, la acerco todo lo que puedo y sellamos este momento mágico con un beso que, ahora sí, nos unirá para siempre.



-         FIN -